Romanticismo de mi alma,
Como olas que se empujan y destrozan.
Espumando mis días…
Sin el cual... no habría YO.
Trato tibio y dulce de la injusticia amatoria.
De querer una mundo sin ideologías,
que asegure en la dinámica de fluidos
la sangre y su correr por las venas.
Quisiera mieles de tu boca, soñadora y exhaustiva…
La piel de tu mano en mi rostro.
La protección de tu abrazo en la noche.
El vendaval de tu cuerpo conmigo…
Instando crujiente las paredes soldadas
reinaugurando mi corazón,
y el cansancio de mis ganas.
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