miércoles, 17 de agosto de 2011


Las heridas son sigilosas, tienen vida propia...
No mires atrás, cuando en los andenes miramos para atrás, esa imagen queda como una promesa...
Del film LA SAL DE LA VIDA, podrían recomendarse íntegramente todas las frases y diálogos, gestos y silencios... dolores y emociones.
Las elecciones una vez más, me provocan a pensar, el valioso tiempo en el que corremos tras garantías imposibles y cuán al descuido suceden decisiones que son determinantes para nuestro estar en la vida para toda ella.
Una suma de instantes. De detalles.
Un NO, un SI.
Dichos a tiempo. Actos que son tocados por el azar o sin casi opción, actos que caen con todo su peso en nuestra posición.
Cuando cae la ficha, cuando la sucesión del dominó cuyo efecto no para se vuelve real y presente, hay un mundo que dejamos atrás que retorna pidiendo justicia.
Y se enciende el tiempo de descuento, no hay minutos de alargue, no hay más que nosotros frente a nuestro espejo.
El más reflejante y minucioso. El más impiadoso. El más estimulante si queremos continuar, sabiendo quiénes somos.
Volver a ver quiénes fuimos, y como llegamos hasta aquí es un pasaje con fecha de partida y regreso abierto... transportados e inexpertos, frecuentemente, al susto se sucede el intento y las oportunidades; NUEVAMENTE LA ELECCIÓN... mirar o no en el andén, curar o no la sin curar y sangrante herida.

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