VERO... Julie un poroto
"La última cena" debe haber sido un fiasco... por suerte la nuestra, se devoraba clon de ésta pero se podía seguir viviendo.
Reina y madre de los condimentos, había una diosa... cuyo andar en mi cocina dio vuelta y media fantaseos y nos dejaba pintadas a las demás comensales...
Una mujer que se precie de tal, entra por la boca...se sorbe, de degusta, se come, se mastica, se paladea, se marida...
El agasajado principal de sus platos, no disimula su amor y felicidad; no es para menos. Fue la envidia secreta de todos. Opino que se cure el mal de ojo, con un psicólogo conocido por todos que se precia de estudioso, más adhiere a estas cuestiones de la magia blanca y medicamentosa en casos imprescindibles.
La cocinera encantadora de paladares nos contaba sus vivencias, entre condimento y chistes dejó traslucir lo que es su mayor anhelo. Yo la veo en un futuro intentando el bravo sueño, y a nosotros en cercanía, su séquito domado y atrevido en simpatía, ayudando convencidos.
Porque alguien que brilla de tal modo, se vuelve una sirena en invierno, se lleva las miradas y suspiros más primarios no puede dejar al mundo sin su magia culinaria.
Así que va este declaración de amor, casi declaración jurada (la primera que hago contenta!) para que en el organismo correspondiente la presente y le dé vuelo a su mayor deseo ardiente...
Le prometo verba y palabra, afecto e hinchada, cual barra brava del gusto y narradora de origen... como en las mil y una noches, un cuento por cena, para ganarme no quedar fuera de estos placeres principales: LA AMISTAD Y EL COMPARTIR CON ELLA SUS SUEÑOS.
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