EL DUELO
Duelo quiere decir dolor. La espada clavada en el centro del alma que lleva sus ramas hacia el corazón y el alma.
Nuestro ser pierde el equilibrio como si un huracán de nubes negras nos hubiera atravesado, tomándonos de sorpresa para arrastrarnos por los caminos más inesperados.
La cabeza parece estallar, llena de burbujas invisibles, dan vueltas y vueltas, golpeando, desordenando las ideas, las palabras. Esas imágenes que aparecen mezcladas con el sueño que anhelamos, pero que no llega. Las noches en blanco, los ojos no fijan ni lugar ni figura. Pero la vida sigue para los otros, siempre sale el sol, hoy, mañana, tarde y noche, a pesar que dentro de nuestro no hay realidad posible.
Palabras sin sentido salen pronunciadas en los labios, algunas que no debemos decir y entonces ver en los otros la cara de asombro. Ellos no saben que esa persona ya no es la de ayer. Esta de ahora tiene el alma con un fuego ardiendo de dolor. Si supiera donde apoyarse…donde encontrar la serenidad…
Y estalla la bronca: por caer otra vez en la pérdida. Otra vez empezar, juntar fuerzas, reinventarse, para levantarse de este nuevo desafío que la vida le presenta.
Caído el cuerpo sobre la cama por muchos días, sin querer hablar, ni comer, ni dormir…es decir: no vivir. Desear que todo termine, que todo desaparezca para navegar entre las nubes donde haya alguna caricia angelical, algo bueno, inocente y dulce suya.
Al comienzo solo rezar y dormir. Aumentar la fe sabiendo que debajo de tantos años de
Silencio, estaba intacta. Recobrar lo perdido, aquello que se dejó para conservar lo que no fue.
Aferrarse a esa fe como una loba, esto es lo que cura el alma y llegar a la paz. Sobre esto empezar a construir otra persona: con buenos pensamientos, eliminar, corrigiendo la mente con cada idea que iba llegando: permitir lo que contenga amor, compasión, lo positivo de las cosas.
Al estar así la herida va cerrando despacio y en silencio. El dolor vuelve a veces con alguna lágrima o llanto. Son crisis que saltan entre este proceso que se vive.
Lleva tiempo, tiempo y tiempo. Hay que saber que es tiempo de crisis con crecimiento. Ya no se puede ser la misma persona. Surge otra con la herida cerrada que guardará en el cuaderno de su vida, la experiencia de este duelo como un capítulo difícil.
Gratitud por el encuentro con las personas que estuvieron a su lado dándole su apoyo, su compañía y su amor.
Seguir aprendiendo, dejar una huella en los otros y tratar de ser feliz.
GINA
1/9/2011
SOS UNA MUJER INVALUABLE, CONFIÁ EN VOS Y TU LIBERTAD Y HUMOR EXQUISITO... Y EN TU DON DE DAR.
ResponderEliminarHERMOSAS PALABRAS, UN PLACER ALOJAR TU ESCRITURA Y APRENDER DE TU SENTIR.
SILVIA