Avatares de la vida
me han dejado conmovida
y otra vez, enlutada.
Respondo al ritual encajonado
al sin sentido de las frases
a la carga del final y sus discursos...
Ya no está
y la vida, como debe,
seguirá afortunadamente...
pero: ¿quién sabrá que murió mi madre?
Voy por la calle y nadie sabe de este lagrimear interno.
El señor del semáforo limpia mis vidrios
los diarios hablan de la realidad y la irrealidad
la almacenera mira mi tristeza y no imagina...
Cuánto querría gritarles a todos:
MI MADRE HA MUERTO,
y no hay duelo ni consuelo
no hay disculpas al ciclo vital;
soy una rea en motín asesino
soy un trozo de medialuna en la panera
soy el decir más agonizante
y SOY la tierra, que germina aunque no quiera
porque luz, calor y agua harán lo suyo.
Y desplegaré, un día no sé cuál, la primavera...
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