domingo, 25 de septiembre de 2011

INTIMIDADES CON LA PALABRA DE UNA MUJER LÚDICA


Sentir el silencio de la mañana escarchada, o de la íntima noche alrededor de las dos de la mañana... acodarme en el teclado con un té o café, mate espumoso o vinito tinto... maridar mi oralidad de escribir y beber.
Saber esperar la letra, que como en olas turgentes y juguetonas me transporta a un mar azul y calmo a zambullirme contenta, en estilos creados en mis juegos de niña. Sin tabúes.
Revuelque satinado de verdes, blancos, y celestes amarronados... en la arena de la orilla, las palabras están a la deriva de mi captura; y se ríen carcajosas ante la propuesta de ser corridas por mí y atrapadas para darles vueltas en el aire.
Y no hay más que ellas y yo, al sol quemante y resplandeciente.
Azulinos profundos de cielo inmenso… tiempo y conexión.
Hacemos el amor, suave y torbellinadamente. No es fraterno nuestro estar, es de amantes y de vuelos, de cristales y de parapentes que suben y donde estallan alados los sentires.
Luego nos acurrucamos, satisfechas, hechas una y desde nuestro ser, comprendiendo que vuelven al océano de mis pensamientos y playas más ocultas... de mis geografías internas y desconocidas.
Vuelvo a mi máquina, sonriente, estoy plena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario