martes, 11 de octubre de 2011

Para mi Negrito

"Mientras tarareo al fin sin angustia Duerme Negrito, escribo este recordatorio de un tiempo no tan remoto y fogoso, muy extraño y tangible aunque parezca lejano...
Tuve un niño entre mis brazos que luego creciendo se fue sentando en mi regazo al mirar películas de terror, que hablaba tan claramente con su vocecita que te taladraba el corazón a verdades y me abrazaba recién despierta protegiéndome contra los daños de la realidad y ofreciendo compañía de esas que son las mejores: juntos y no revueltos. Y por la calle se reía al confundirnos con ser madre e hijo verdaderos, y cómplice decía algo aún mejor, de su elección fina y certera en el afecto: ES MI AMIGA.
Somos eso, y sabemos qué nos da gusto, recordamos de la convivencia miles de historias.
Y cuando yo lo retaba nunca dijo "no sos nadie", será porque siempre traté de serlo... jugada hasta el ser, disfruté de su crianza junto a su padre.
Ser una familia, con sus pro y dificultades de ensamble, fue lo más que he experimentado en la vida. Una vida de Familia, eso quería con las entrañas, el cuero cabelludo, el alma rota y recompuesta por el amor de una plenitud que daba para emocionarse y para cuestionarse... y para sorpresas que en la vida son de aquellas que son parte de un camino de ida y vuelta permanente y lleva a cambiar y a seguir amando".

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