Late el débil sin saber que el fuerte aletea venganza y mierda se consume el aire es la guerra que no para y pega bombardea el norte y todos nosotros salvados y sin tregua y el quejar de la multitud y la enseñanza de la grieta de odio que enajenada pelea sin duda aclararía mi mente la hierba buena tus ojos que miran lindo la mano inquieta y feliz sobre mis piernas el sol sale cada mañana y este mundo no se inquieta no conoce paz alguna y de verdad me da miedo que los hombres usen armas y en la mitad del bombardeo miro la foto del viejo y me digo no estoy lejos estoy en casa comiendo en la bañera con sales que la vieja me preparó y todo sigue allí mi inocencia de niño mis calores adolescentes la vecina de la vuelta no puedo no recordarla la que pasaba y todos ansiábamos desde el potrero de juego y ella decía hola y nosotros muy expertos devolvíamos hola y se acababa el concierto cómo sigo me digo si la fantasía me quema como las balas y el aire que huele a carne podrida no es el lugar que querría para toda la vida es seguro que se pasa antes de que muera quiero ver a mi hijo y no ser tan terco pedirle a la negra que venga a vivir otra vez conmigo casarnos con ese vestido de los caros que le gustaban y yo de traje muy rico y ella mansa y tan clara...
pensamientos en el campo de batalla
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