sábado, 10 de marzo de 2012

FUGA DE UNA INSPIRACIÓN NO ANUNCIADA

                Experimento una baja de inspiración que creí era causada por el ardiente clima veraniego y mi cansancio tan perenne. Pues parece que con amargo reconocimiento, debo enterarme de que pueden tener que ver, más no explican todo.
La hoja, la cabeza al pensar: en blanco.
Es más vale un blanco mate, un apagado tiza cerebral y la niebla ante los caminos que se me abrían frondosos de proliferación ideica, hoy secos en parte y con poca atención de su flora mantenida en otra época.
El verdor de la letra que selvática me esperaba entre actividades, por la madrugada, en catártico fluir han dado paso a un desierto terrenalmente manso y carísimo a mi placer.
Es que me gusta mucho expresarme. Me salva, me deja perpleja de satisfacción y me hace feliz, básicamente.
De pronto al menos he podido escribir sobre la falta de palabras, se ve que algunas en conjugación con algunas ideas sueltas y descarriadas han accedido a darse la mano y trasladar su despiste en una juntina agradable de humilde expectativa y firme convicción de supervivencia.
Las vi secreteando, perdidas y algo confundidas, entalcadas de almidón y carencia creativa pero avanzando en un mar de dudas y poco presagio...
Se erguían lindas en su indefinición para dar cauce a un viaje realizado anteriormente con gozo y del cual se ha extraviado el mapa principal empero persisten las ganas de vivir.
Así que, puse Word en inicio de tarea y salió este cuentito con final reconciliante que supongo dará ánimo a otras frases y melodías silábicas a que se instalen prontamente a jugar -otra vez- en mi sentir.

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