Todos los "pijis" del mundo en esa música que es aborigen con marcas artesanales de otros y la vida en Plaza Italia es de sábado y domingo y algún feriado robado al calendario.
Serenamente miro la gente que repite los rituales y se airea de paseo queriendo fletar las luciérnagas malas que apedrean el pensar.
Sin mentir yo me digo que hace veinte años que miro este fenómeno y me entrego a la melancolía dominguera esperando que alcance hasta el viernes la alegría en sahumerios, lámparas, mimbres y ceniceros. Azucarando el algodón que se endulza travieso y deforme en otras alternativas que consuelan la cara y hacen máscara con la realidad ceñuda y cruda.
Mañana es lunes y no hay vuelta.
A soñar pues.
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