viernes, 30 de diciembre de 2011

PREOCUPADA

"La mesa servida es de muchos platos y vasos, los miro desde  el sofá en el que sueño con ver a Papá Noel y hago guardia... papá me dice que no vendrá porque es Año Nuevo... que ya pasó y ahora hay que esperar a los reyes.
A mí me encantan pero me problematiza que entren mientras dormimos. Al menos las doce de Navidad nos encuentran levantados.
La ensalada holandesa hace su entrada, somos niños de experienciar agridulce, y las estrellitas de artificio no consuelan mi tristeza, aún cuando miro la estrella más brillante donde la abuela nos contó que vive mamá. Me preocupa que se caiga, sea filosa y la lastime, tenga frío. No se llevó un saquito. Qué aburrida debe estar.
La preocupación está en mi ceño, mi cuerpo infantil, mi alma de seis años de adulta. El sillón cobija la eterna noche de festejo en la que la hiel de la ausencia permanente se congela a la par del sentir que todo ese brillo, esos regalos, ese gran árbol explotan de mentiras porque del cielo no viene nadie.
Ella lo sabe por experiencia propia".

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