Caminaba calma y me dí cuenta sonriendo pícara a qué se referían las personas que hablaban de la capacidad de espera, aceptación y modificación de valores que los años bien vividos traían.
Bien vivido, con el concepto del error incorporado... claro está.
Me dí cuenta, también, qué poco original, cuánta omnipotencia ha perecido y dado paso al humor de lo perdido y desencontrado... qué chasco la vida, qué suerte aún cuando el azar se viene de contramano.
Tranquila recordé mi paso vivo de antaño, hacia lugares donde el apuro me llevó y me apeé sin el éxito deseado.
No digo que no haya sumado meterle pata a veces, sino que ahora prefiero que se me haga mi ritmo en lugar de tantas reservas anticipadas. Incluso aprendí que algunos paraísos no son para mí!
Tampoco el andar cansino porque sí... más vale un andar.
Diríamos...Propio.
Creado y aceptado, o lo que se pueda...
Así que el brío dio paso al sosiego manso y relajado...
Quizás la potra, por un rato, ha encontrado su pradera.
...
Guarda que entre pensares profundos, la vereda tiene lo suyo... podría tropezar. Y así volver a empezar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario