viernes, 21 de septiembre de 2012

Qué debut tan publicitado el de la primavera!. Nadie festeja el otoño, aunque su paleta de colores tierra ilustre el paisaje soberanamente... quizás porque con él empieza el año en serio, las obligaciones y rutinas más trabajosas; e indefectíblemente detrás desensillará el invierno. Gusto de pocos.
El verano con su magia y la vacación suele ser esperado también... más nunca tienen las nombradas estaciones la repercusión del comienzo e instalación de la primavera.
Ese cosquilleo, las mariposas adentro, el revuelo hormonal, la prisa en calma de disfrutar...
Sus brotes, sus verdes tonalizados de vida, su aroma, el frescor de la brisa que promete y asienta el sol que va quemando de a poco los sinsabores y permite a la lindura del alma otra oportunidad.
Claro, de eso se trata, no?.
Hay otra vez boleto de viaje para aquello que empalideció, se enfrió, huyó.
Y en el reencuentro está la vida, que renace, no importa cómo ni contra quién ocurra... RENACE.
Y ESO BASTA PARA VOLVER A CREER.

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