sábado, 16 de febrero de 2013

crónicas de un día cualquiera

Las letras volvieron esta noche y trajeron unos chocolates de su viaje. No explicaron nada significativo. Tampoco tuve valor de preguntarles.
Las novedades no surgieron de mi boca.
Ha sido un año realmente fantástico... como de literatura fantástica.
Me he sentido un fantasma todo el tiempo, tratando de rescatarme de la caída, emprende el diálogo la A.
Entendí que Alicia en su país de maravillas sacudió su cabeza armada y me dejó en la almohada de fin de semana su historia y la sentencia de exiliarme. La R, larga en un suspiro, lo que aparenta una sentencia.
Las palabras ahora organizadas, ya no vagaban en letras desunidas y descarriadas; sino que se bloqueaban como en los partidos de rugby... se defienden.
Las valijitas diminutas hacen filas en la puerta del lavadero, mientras la vocales se ocupan de poner el lavarropas.
Las otras, desparraman chistes y cuentos, al ritmo de alfajores que coronan la velada.

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