de vuelta del naufragado dolor de las tinieblas
no sucumbe el ánimo y remonta
la indecencia de decir y no callar
cuando el antes tuvo tanto de deshonra
cuando hubo nada y poco
quiero todo
y sentir con qué del a medias me despojo
de lo que supe querer y ya no quiero
de lo que hube de amar en el padecer
sufriendo de manera renuente.
Quiero todo:
aislarme del sentir indiferente
ser de nuevo,
florecer en transparencia
y sanar entre el aroma y la abundancia
del afecto
del amor y la distancia
que transcurre entre lo impropio
y lo incoherente.
LEILA GUZMÁN Y SILVIA RUSSO
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